¿Qué es el Depósito de la Fe?

La revelación que Dios ha confiado a la Iglesia: Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio al servicio de la verdad de Cristo.

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¿Qué significa «Depósito de la Fe»?

El depósito de la fe (Depositum Fidei) es el conjunto de la revelación divina que Dios ha confiado a la Iglesia para ser custodiada, transmitida y explicada fielmente hasta el fin de los tiempos.

Este depósito incluye todo lo que Dios ha revelado para la salvación de los hombres y que fue entregado por Cristo a los Apóstoles: la verdad sobre Dios, sobre Cristo, sobre la Iglesia y sobre el camino de la salvación.

La Iglesia no es dueña de este tesoro. Su misión es conservarlo intacto, anunciarlo al mundo y profundizar en su comprensión bajo la guía del Espíritu Santo.

El origen del Depósito de la Fe

La fe cristiana no nace de una reflexión humana ni de una filosofía religiosa. Tiene su origen en la revelación divina.

Dios ha querido manifestarse a los hombres para que puedan conocerle y participar de su vida. A lo largo de la historia de la salvación habló por medio de los patriarcas y los profetas, pero la revelación alcanza su plenitud en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre.

Cristo no solo enseñó una doctrina. Él mismo es la revelación definitiva de Dios. En su vida, en sus palabras y en su obra redentora se manifiesta plenamente el misterio de Dios y su plan de salvación.

Antes de ascender al cielo, Cristo confió esta revelación a los Apóstoles, encargándoles anunciar el Evangelio a todas las naciones. Ese mensaje apostólico transmitido a la Iglesia es lo que llamamos depósito de la fe.

Por qué se llama “depósito”

La palabra depósito expresa la idea de un tesoro confiado para ser guardado con fidelidad.

Un depósito es algo valioso que se entrega a alguien para que lo conserve intacto. En este sentido, Cristo ha confiado a la Iglesia el tesoro de la revelación divina para que sea transmitido fielmente a lo largo de los siglos.

Esto significa que la Iglesia no puede inventar una nueva fe ni cambiar arbitrariamente el Evangelio. Su misión es custodiar lo que ha recibido de Cristo y transmitirlo a cada generación.

Al mismo tiempo, la Iglesia está llamada a profundizar cada vez más en la comprensión de este misterio, guiada por el Espíritu Santo.

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El depósito de la fe no cambia, pero su comprensión crece

Aunque el contenido esencial del depósito de la fe permanece inmutable, la Iglesia puede profundizar en su comprensión a lo largo de la historia.

Esto se llama desarrollo de la doctrina. Bajo la guía del Espíritu Santo, la Iglesia va comprendiendo cada vez con mayor claridad las verdades reveladas.

Por ejemplo, la fe en la divinidad de Cristo o en el misterio de la Trinidad siempre estuvo presente en la Iglesia, pero con el tiempo fue expresada con mayor precisión en los concilios y en la reflexión teológica.

De este modo, la Iglesia no cambia la fe recibida, sino que la explica con mayor claridad y la defiende frente a los errores.

Cómo se transmite hoy el Depósito de la Fe

El depósito de la fe se puede contemplar desde diferentes dimensiones de la vida de la Iglesia. En esta web encontrarás varias secciones dedicadas a explorar estas fuentes fundamentales de la fe cristiana.

La Palabra de Dios inspirada que contiene el testimonio escrito de la revelación divina.

Leer la Biblia

La exposición oficial y sistemática de la fe de la Iglesia.

Leer el Catecismo

Una síntesis clara del Catecismo presentada en forma de preguntas y respuestas.

Leer el Compendio del Catecismo

Los escritos de los Padres de la Iglesia, testigos privilegiados de la fe cristiana en los primeros siglos.

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“La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia.”
— Concilio Vaticano II, Dei Verbum